|
La producción de un vino de gran elaboración, rico en elementos organolépticos, con un tipo bien marcado y elegancia, sólo puede garantizarse si se dan a la vez una observación rigurosa y una reflexión de fondo. Nuestra capacidad de análisis identifica, mide y pone en relación los complejos vínculos que hay entre el terruño, la actuación sobre éste y las características enológicas de los vinos. Una visión de conjunto:Nosotros organizamos un protocolo de observaciones metódicas rigurosas, por recurso y especificidad: - Topografía: organización del relieve, distribución y reparto de las parcelas, exposición y captación de sol, circulaciones, drenaje, evacuación de las aguas en las tormentas.
- Geología: características de los suelos, composición mineral, estratificación, sedimentación, estructura observable, clasificación por parcelas.
- Recursos acuíferos: de superficie, de escorrentía, de suelo y subsuelo, cárcavas y estancamientos.
- Prácticas de cultivo: a través del diálogo con el agrónomo responsable, nos informamos sobre el historial de la propiedad, el espectro de producción, encepamientos, métodos de trabajo y prácticas agronómicas anteriores y calidad de los vinos (puntos fuertes y débiles).
- Medio: vitalidad de los cultivos, riqueza vegetal de los diferentes lugares, observación de la vida (flora y fauna autóctona), impactos urbanos o industriales.
- Bodegas: organización de los puestos de trabajo (con relación al responsable enológico), almacén, material agrícola y de bodega, técnicas de vinificación, crianza y condiciones de ésta, prácticas de mezcla, denominaciones, estructura comercial.
Esta información desemboca en un informe escrito por cada puesto de observación, con comentarios detallados y argumentados.
Este primer acercamiento permite al inversor optimizar su inversión en un terreno de interés patrimonial sano, productivo y con fuerte potencial de desarrollo.
|